domingo, 22 de septiembre de 2013

Breve guía histórico-artística de Alhama de Granada, 1992


Los vestigios de poblamiento más antiguos documentados en las tierras de Alhama pertenecen al Neolítico Antiguo. La continuidad neolítica está presente en Alhama en los distintos hábitats que de este período se han encontrado en las márgenes del río Marchan, en las proximidades del casco urbano, en sierra Gorda y en el río Cacín. Prueba de ello son lugares como la cueva de la Mujer, cueva del Agua, sima Rica, sima del Conejo, etc. En todas ellas se prolonga el poblamiento humano hasta la Edad del Cobre (2.800-1.900) y, aunque los poblados no se han localizado, las necrópolis megalíticas hacen suponerlos en sus alrededores. El Bronce Final (desde el 1900) se constata en la región en la Mesa de Fornes, las Colonias, yacimiento conocido por sus cerámicas, que se encuentran en el Departamen­to de Prehistoria de la Universidad de Granada, y en el yacimiento de los Baños, que prácticamente no ha podido ser estudiado por la destructora labor de expoliadores que acabaron con él, aunque también se han conservado abundantes fragmentos de cerámicas. En estos tres yacimientos se han documentado materiales pertenecientes a la cultura ibérica y algunos fragmentos de cerámica griega y romana. Otro yacimiento importante, argárico, se encuentra en las proximidades de la presa de contención del río Marchan, frente al vertedero de basuras, y junto a él unas sepulturas excavadas en la roca presumiblemente visigodas.
        De la etapa neolítica de la zona merecen especialmente atención lugares como la Cueva de la Mujer, que desde el siglo XIX viene arrojando material arqueológico y a la que se le ha dado una cronología que va desde el Neolítico Inicial a la Edad del Cobre (4.000-1.900). La Cueva del Agua está junto a la anterior y su ocupación se produjo desde el Neolítico hasta la época romana y medieval; en ella se han encontrado distintos enterramien­tos humanos, huesos de ovíparos y algunos molinos de piedra. En la Cueva de los Molinos también se ha obtenido un importante conjunto de materia­les: piezas de cerámica, grandes cuchillos de sílex, hachas pulimenta­das de serpentina y basalto y brazaletes de calcita, acompañado todo ello de restos humanos del momento. En las márgenes del río Cacín los hallazgos arqueológicos que se han producido son exponente de un poblamiento intenso de la zona en remotas épocas, poblamiento que nos podría conducir hasta el Neolítico Antiguo si se atiende al Vaso de Cacín con decoración cardial impresa, aunque éste es de dudosa localización. Ya en Sierra Gorda encontramos lugares como Sima Rica, del Carburero, del Conejo, de la Maquila, etc. que guardan bastante paralelismo con las cuevas de Alhama y corresponden, como aquéllas, a una fase avanzada del Neolítico. Los enterramientos individuales localizados en las mismas estaban situados hacia el interior, retirados de la entrada y en las zonas menos aptas para ser habitadas, aunque los desplazamientos que han sufrido dificultan su estudio notoria­mente, por lo que no se sabe con certeza si estas poblaciones fueron itinerantes, permanentes o si la ocupación fue sólo estacional para aprovechar los pastos de montaña. Entre ellas sobresalen Sima Rica, en la que destacan dos áreas bien diferenciadas: la sala de entrada, que sería el lugar que habitaron los primitivos, y el interior, espacio dedicado a los enterramientos.
        Al comenzar los tiempos históricos el poblamiento se mantendrá en la región y se acentuará a medida que se desarrollen las relaciones comerciales y los contactos con otros pueblos. En este sentido cabe señalar la situación privilegiada de la tierra de Alhama como zona de contacto entre el interior y la costa mediterránea por el Campo de Zafarraya.
        Son varios los yacimientos históricos de época ibero-romana contabili­zados en Alhama: lugares como el cerro del Castillo en las proximidades del balneario, una necrópolis tardorromana denominada Villares de Doña, restos de muro en la fuente del Manco en la Umbría de los Moriscos y algunas sepulturas en los alrededores de Alhama. También va tomando crédito la idea de que a esta tierra llegaron gentes venidas de la Meseta, de Andalucía Occidental y del Valle del Ebro, dada la gran riqueza de la región granadina. A los anteriores se sumaron influencias fenicias y cartaginesas desde sus asentamientos costeros, como lo atestiguan los distintos hallazgos de cerámicas.
        Las referencias históricas antiguas que se tienen, corroboradas por investigadores actuales, indican que la ciudad romana de Artigis Juliense debió de existir en nuestras latitudes, Plinio deja de manifiesto su importan­cia y el sobrenombre que tomó en honor o adulación de César, "Juliense", lo cual significa para algunos que el lugar recibió la municipalización en época de Julio César. De igual modo Ptolomeo la ubica en nuestra región. Pero al margen de esto la huella de Roma se ha constatado en numerosas ocasiones; ya en el siglo XIX Gómez-Moreno afirma que la Mesa del Baño se encontraba toda sembrada de "cascajo romano" y que en la Huerta de Cañón se habían descubierto numerosos fragmentos de vasijas y tejas romanas y vestigios de población. Para algunos autores esta zona debió de ser incorporada a Roma a partir del 190 a. d. C., fecha en la que Emilio Paulo, que con posterioridad se enfrentaría y vencería a Perseo de Macedo­nia, cruzó la región túrdulo-bastetana y se hizo con la práctica totalidad de la misma ocupada por estos pueblos, y para el 179 a. d. C. Tiberio Sempronio Graco había dominado los últimos focos de resistencia.
      Inscripciones de aquella época también han conservado el recuerdo romano, principalmente las dedicadas en lápidas a los difuntos, cuyo contenido es similar al de esta que hemos seleccionado: "GRAPTE, SIERVA DE CAYO POMPEYO RUFO, DE 18 AÑOS DE EDAD, AQUI ESTA ENTERRADA, SEA PARA TI LA TIERRA LIGERA. O al de aquella otra infantil: "CONSAGRADO A LOS DIOSES MANES, MARINO DE 12 AÑOS, 9 MESES Y 15 DIAS, CARIÑOSO CON LOS SUYOS AQUI ESTA ENTERRADO. SEA PARA TI LA TIERRA LIGERA". Los romanos, que se preocuparon bastante de la búsqueda de aguas termales para construir baños, dejaron impreso el espíritu de Roma en la cimentación del balneario alhameño. Con la llegada de los Arabes Artigi pasará a llamarse Al-Hama