martes, 5 de diciembre de 2017

Ciudades de mismo corregimiento. Salvador Raya Retamero.




Para ampliar el tema puede verse Historia General de Alhama..., pero, si Alcalá la Real y Alhama formaron parte del mismo corregimiento, la pregunta es: ¿Por qué aquélla sí y Alhama no?

https://www.facebook.com/125169751473622/videos/138942146763049/

sábado, 2 de diciembre de 2017

El BLOG DE HISTORIA DE LA COMARCA DE ALHAMA "Reino de Granada, Alhama". Salvador Raya Retamero

El BLOG DE HISTORIA DE LA COMARCA DE ALHAMA "Reino de Granada, Alhama" te ayuda a conocer el pasado de nuestra tierra, el pasado de esta histórica comarca. Aquí podrás encontrar todos los acontecimientos vividos desde el origen de los tiempos a la actualidad, Desde el Paleolítico Medio al siglo XX, como la bibliografía que ha compuesto la historia de las poblaciones. Es un Blog en defensa del Patrimonio cultural de nuestra tierra, de su Arqueologías (prehistórica e industrial), de sus yacimientos, de su medio físico y paisajes naturales, de todas sus poblaciones (Alhama, Arenas, Cacín, Fornes, Játar, Jayena, Santa Cruz, Zafarraya, Ventas y el Almendral, Buenavista y Valenzuela, desvirtuada esta última en su historia con un catastrófico e inútil cambio de nombre que nadie reclamba), de sus documentos y, especialmente de sus documentos perdidos y que sorprendentemente nadie busca ni investiga, cuando nos encontramos con uno de los mayores atentados al Patrimonio cultural de una comarca histórica que no debe perder su solera.
Es por ello que os animo a que lo compartáis u os añadáis al facebook de Salvador Raya Retamero, quedando incorporados en el acto, pues son aceptadas todas las solicitudes de la comarca. Por ello, también, cada vez que compartáis las entradas, estáis contribuyendo a la defensa de nuestro patrimonio, a promover la búsqueda de documentos perdidos (que fueron publicados) y a la protección de todo vestigio arqueológico abandonado.
Permitidme que os diga que esto es labor de todos.
Ahí os dejo las últimas entradas publicadas.

Para una contribución a la consecución de la protección histórica y documental y el desarrollo turístico y cultural de la comarca de Alhama. Salvador Raya Retamero

Como estudioso e investigaddor de la Historia de Alhama de Granada desde hace algnas décadas, a la que dedicamos numerosos monografías y una Tesis Doctoral, tuve siempre la inquietud, en la línea de las actuales tendencias en técnicas de restauración y proteccióon del patrimonio histórico, artístico y documental de la commarca de Alhama de Granada, de nuestra preocupación por suconservación no sólo del casco urbano medieval de la ciudad, de su alcazaba  o ciudadela y de la propia población sino del entorno y paisaje medieval que lo enmarca, sus caimnos, puertas y puentes. 
 Fruto de ello, se materializó el estudio de la planimetría urbana que llevó por parte del Ayuntamiento a la ejecución de una maqueta.
Hoy insistimoos en la necesidad de realizar estudios técnicos por las administraciones públicas, un Plan Director de restauración del castillo o fortaleza y excavación de su solar, pues se trata de un espacio arquológico de extraordinaria riqueza, así como el recinto fortificado de la población.
Por todo ello es necesario la convocatoria de mesas redondas con asistencia de personal especializado, historiadores, arqueólogos, arquitectos, profesionales de la restauración, como plantea la Asociación de Amigos de Alhama, promoviendo los planes siguientes:
  • Plan Director de restauración del castillo o fortaleza.
  • Plan de Protección del perímetro amurallado de Alhama.
  • Plan Director de recuperación del papel de las antiguas alquerías de la jurisdicción.
  • Delimitación del entorno medieval y vías de comunicación.
  • Recuperación de puentes y acequias medievales, batanes, acueductos.


La Real Cárcel de Alhama de Granada desde 1490. Salvador Raya Retamero.

          La Real Cárcel (1490)
      Es un edificio anejo a las casas del Concejo, integrante de la propia estructura arquitectónica de las mismas. Su carta de naturaleza la alcanza con su inclusión en el fuero de los Reyes Católicos, que la situaban en la plaza mayor junto a las casas del Concejo y Audiencia, el edificio destinado a los transgresores del orden social, si pertenecían al pueblo llano; la nobleza cumplía prisión en las mismas casas del cabildo.
      Ninguna documentación nos llega de sus orígenes. El estado material de sus dependencias corrió paralelo al edificio del Concejo. La documentación conservada en el Archivo Municipal, básicamente, responde al siglo XIX. Su dirección recayó en el alcaide de la cárcel, nombrado por los capitulares o el alguacil mayor, a cuyo cuidado quedaría la guarda y custodia de los presos, así como su asistencia material, oficio que desempeñará algunas veces el alguacil mayor, como viéramos al tratar del mismo. Poseía distintas dependencias; además de la estrecha celda de castigo que se conserva, existieron para los dos sexos, pues así se reconoce en 1580, cuando el alcalde de la cárcel, Antón de Corpas, manifestó en el Concejo haberse hundido parte del edificio en el aposento y calabozo de las mujeres, por lo que solicitó las reparaciones correspondientes; y se sigue aludiendo a la cárcel de mujeres en 1632. Estas dependencias se ampliaron con la adquisición de unas casas a don Francisco de las Cabezas Bazán, que lindaban con las casas de cabildo y cárcel.
      En el siglo XVII, su estado de conservación y mantenimiento fue muy deficiente, sufriendo en distintos momentos gran aglomeración de presidiarios, como en 1634, año en que, además del estado de ruina, albergaba muchos presos enviados a galeras. A mediados de esa centuria, la gestión pasó a una alcaidía perpetua, que recayó en Juan de Madrid y Lara, el cual denunciaba en el Concejo el estado de ruina del edificio; y que aunque se le anunciaba su reforma, no se acometía nunca, teniendo que sujetar algunas partes con puntales, presentando las paredes abiertas y amenazando ruina, tanto la cárcel como la Audiencia, en palabras del alcaide: se va a pique y los presos no tienen la custodia y guardia que requieren. 
      En 1653, persistía el estado material, reconociendo el alcalde mayor que las casas del Ayuntamiento necesitaban gran reforma, dada la ruina que presentaban, temiendo que su ruina conllevara las de las capitulares. El mal estado del edificio afectaba también a la capilla del Concejo pues, por no encontrarse el altar de la capilla con la firmeza adecuada, no se oficiaba los días de cabildo (y el capellán lo tomaba como excusa -por faltar algunos ornamentos- para no celebrar). La situación se estimaba perjudicial a la ciudad y a la fundación de la capellanía de las Ánimas del Purgatorio: no se cumple con la voluntad del fundador y las Ánimas del Purgatorio carezen de los sufraxios. Por ello, en 1653, ante las quejas continuas del alcaide perpetuo, para que se reparase el edifico, por su permanente ruina, por soportar el peso de las casas del Ayuntamiento y por el peligro que conllevaba para los presos, se acordó la reforma, la de la cárcel y la de los calabozos, a destajo o a jornal, por ser una misma la pared, la de los calabozos y la del Ayuntamiento. Según la referencia, los calabozos, que soportaban el peso de las casas capitulares, ocuparían la parte baja del edificio; por eso, en el plano de la plaza mayor, en el que se recogen éstas, figura un gran balcón corrido, que abarcaba toda la fachada, hasta la reforma del siglo XVII, en que no se dividiría el edificio horizontalmente, sino verticalmente, como ha llegado a nuestros días; desaparecería entonces el balcón con las cuatro columnas que lo sustentaban, instalándose los calabozos en la primera planta, en el lado derecho del edificio. Se ha de suponer también en la parte baja la localización de la Audicencia y Lonja.
      La propiedad del inmueble. Desconocemos qué sucede exactamente en el medio día del siglo XVII con la propiedad del inmueble; pero durante algunos años no corresponde al Concejo y las dependencias de la Cárcel quedaron en manos particulares, como vemos en 1657. Ese año, en el que persistía el pésimo estado general de las casas de cabildo y cárcel, colindantes por la escalera con el calabozo, el espacio era insuficiente para los presidiarios y tampoco se podía acceder, por la escalera a las casas capitulares; por ello, se acordó intervenir sólo la escalera, por considerar que lo demás correspondía al propietario de la cárcel, lo que apunta a una única entrada al edificio, para el Concejo y para la Cárcel, en ese momento, situadas las dependencias capitulares en la planta superio. En 1659, el alcalde mayor manifestaba lo que todo el mundo conocía, que la cárcel pública se encontraba muy maltratada, con amenaza de ruina, de manera que en ella no podían permanecer los presos, pues se podían fugar fácilmente. Si algo faltaba al poco halagüeño panorama del edificio, fue que el mismo alcaide perpetuo de la cárcel se encontraba preso, hasta que pagase 100 ducados de plata por la fuga de Miguel Ortiz, un sentenciado a galeras, que cumplía prisión. Los regidores eludían la responsabilidad y preocupación que manifestaba el alcalde mayor ante tal estado de cosas, contestando que la cárcel tiene alcaide perpetuo, por lo que no le atañe a la ciudad la fuga de los presos ni las reparaciones a realizar.
      La reforma del corregidor López de Mendoza (1674). Tendrían que pasar unos años, para que, en 1674, se acometiese la gran reforma del edificio, tal vez, una vez recuperada la propiedad del inmueble, para la realización de las obras de la Cárcel y de la Audiencia, de la que es perenne testigo la inscripción que aún hoy campea en su fachada. Debió de ser el momento en el que se independizaron arquitectónicamente las dos dependencias principales, quedando las capitulares en el lado derecho de la manzana y la cárcel en el izquierdo, y no superpuestas como hasta entonces. Todo ello bajo el mandato del corregidor don L. M. S. López de Mendoza y del alcalde mayor don Domingo Destago y Cárdena, supervisadas por los regidores comisarios Juan de Contreras Torres y Juan V. Montenegro y Peralta, en 1674, a juzgar por la inscripción de su fachada, momento en el cual, tal vez, se instaló el escudo de la ciudad y la solemne inscripción conmemorativa que presenta:
      REINANDO CARLOS 2 NUESTRO SEÑOR / ESTA OBRA MANDO HAZER AHAMA / SIENDO SV COREGIDOR D L M S LÓPEZ / DE MENDOZA, CABALLERO DE LA ORDEN / DE CALATRAVA, 24 DE JAÉN, SEÑOR DE LA VILLA / DE TORREJÓN Y SU ALCALDE MAYOR LICENCIADO DON DOMINGO DESTAGO Y CÁRDENA / ABOGADO DE LA REAL CHANCILLERÍA DE GRANADA. / Y COMISARIOS DON JUAN DE CONTRERAS / TORRES Y DON J. V ANTONIO MONTENEGRO / Y PERALTA / AÑO DE 1674.


PARA MÁS INFORMACIÓN, VÉASE del autor Historia General de Alhama y los cinco lugares de su jurisdicción..., vol.  I., pp. 523 ss.


 En la çibdad de Alhama, en tres días del mes de julio de mil seisçientos e treinta y dos años, estando juntos a cauildo la dicha çibdad, justicia y regimiento, combiene a sauer: el licençiado don Franísco Días de la Peña, Luis García de Villarraso, don Gerónimo (…) de la Cerda, regidores. En este cauildo el dicho Françisco Días de la Peña( roto). Y la çiudad le cometió y a don Juan Ramos Montenegro, regidor, en días pasados que irán con don Françisco de las Caueças Baçán, vezinos desta dicha çibdad le vendiese una parte de sus casas que tiene en la plaça a la linde de las de cauildo y cárzel, para que la obra que allí se auía comenzado a hazer y está hecha en las dichas casas del cauildo quedase con más perfeçión y anchura de la plaza y lo sebtasen con el suso dicho (…) y modo de la dicha venta y en esto lo conzertaron y dexaron sentado como se contiene en la scriptura que otrogaron entre los dichos comisarios y el dicho Françisco de Çúñiga Sotomayor, escriuano público y del cauildo, en la qual scriptura dudó de firmar el dicho Juan Ramos pa decir ofrezézele çíertas dudas que quería consultar con la (…) el dicho asiento y porque de la dilaçión qu a auído en (…) el prezio conçertado (…) el dicho don Françisco diziendo que le an desamparqado sus casas los alquiladores que tenía y no ay quien las avite (tachado: da quenta y noticia) de que quiere poner demanda a esta ciudad da noticia de lo susodicho para que vea y acuerde lo que convenga Françisco Días de la Peña dixo que los comisarios de la obra de las dichas casas de cauildo que son don Juan de Barrionuevo y don Luis de Caruajal Maldonado, dentro de terzero día a justen la quenta de lo que en ella está gastado, pagado y qué se resta duiendo y que sustancia y caudal tiene en las dichas obras de las terçias que lestán aplicadas y consignadas para el dicho efeto sacado los situados y obligaçiones prezisas y asy mesmo lleuen al cauildo (…) por mayor de la hazienda que los propios tienen para, si faltare, ayudar a las dichas terçias para conforme a ello resoluer y determinar lo que se deua hazer en el caso que sea propuesto (…) y que pasado el dicho término de tres días y no auiendo ajustado y traydo las dichas quentas y realaçión desde luego se comete a los dichos don Juan Ramos y don Françisco de las Caueçzas, comisarios que en este caso nombran, vean ajusten y hagan las dichas quentas de la obra hecha y caudal de las dichas terçias y propios como lo auían de hazer los dichos don Juan de Barrionuevo y don Luis de Caruajal, y todo se lleue al primer aiutamiento que hagan y así lo acordaron y firmaron.

viernes, 1 de diciembre de 2017

LOS DERECHOS DE LA MUJER EN EL SIGLO XVII. EL CASAMIENTO DE DOÑA MARÍA DE BAZÁN. Salvador Raya Retamero

Este documento demuestra, entre otras cosas, que la mujer tenía y podía ejercitar sus derechos en el siglo XVII. Esta es la transcripción:

Don Ignacio Muñoz de Cordua y doña Ana María de Bazán.
Dona Ana María Merino de Baçán digo que yo como muchacha de poca edad  fui ynducida y engañada por medio de una criada que tenía en mi compañía a que hiçiese presta çédula de promesa de casamiento, en fauor de  un don Ynaçio Maior, vezino de Alcaraz, dándome a entender que tenía grandes rentas y mediante otros engaños y enbustes. Yo agora  que e acauado de entender los dichos engaños reclamo y contradigo la dicha çédula y pido  y suplico a Vuestra Merçed declaro que no tengo obligaçión de cunplila, porque mi boluntad es destar obediente a la de mi padre, el qual, para darme el estado, que Dios fuere servido que tenga, lo mirará como es obligado y a mí me conviene y con esta la dicha çédula, por ser fecha ian en mi perjuiçio y engaño pido restituçión como menor y juro a Dios y a esta Cruz que no la pido de maliçia.
 Y otrosí. Suplico a Vuestra Merçed me dé liçencia para boluer casa de dicho mi padre, pues quanto más estubiera fuera de ella es contra mi onor. Y para ello  (firmo). Doña Ana María de Baçán.
(Archivo Seminario Mayor de Granada, Capellanía, 19 de agosto de 1600, fol. 27).

jueves, 30 de noviembre de 2017

Libros que hacen Historia. la Alhama de Amparo Ferrer Rodríguez. Salvador Raya Retamero


Especialmente significativos son dos libros de AMPARO FERRER RODRÍGUEZ. La profesora no sólo analiza y recompone el mapa parcelario de la comarca de Alhama sino que se acerca a la esctructura social y a sus reminiscencias de carácter feudal o señorial abundantes y efecti­vas que, Ferrer Rodríguez, advierte cuando habla del modo de producción pre capitalista en conjunción con una orga­nización social y administrativa con peculiaridades feudales-
También señaló otros espacios propiedad de la élite local y la coexistencia del latifundio, minifundio y terrenos dados al arriendo o subarriendo, con una presencia fuerte del peujarero, entendido en su sentido estricto, como el labrador que dispone de poca siembra, proce­dente de la cesión que el dueño de la tierra le ha hecho, para cultivarla, bajo su responsabili­dad, como parte de su remuneración anual, lo que le generaba una situación económica muy inestable.
En el siglo XX analiza la dinámica de la población que en fase de emisión, de abandono, se generaliza y se acentúa, provocando graves repercusiones. Es también ahora cuando se produce la emigración más fuerte conocida en Alhama. Coincide con la época del desarrollismo (1962-1973). La emigración se da a gran escala: cientos de familias enteras marchan hacia los núcleos industriales más importantes, Barcelona, Vitoria, Bilbao, etc.; otras veces se marcha sólo el padre de familia a Alemania, Suiza, Francia, Holanda, etc.

Véase de la autora:

___: El paisaje agrario de Alhama de Granada en el siglo XVIII. Granada, 1975. Caja General de Ahorros y Monte de Piedad de Granada. Seminario de Estudios. I premio de Poesía e Investigación. 231 pp. 25x17 cm. Contiene carpeta con cuatro planos desplegables.

___: Paisaje  y propiedad en la tierra de Alhama. Siglos XVIII-XX. Granada. Universidad, 1982.

___: La documentación del Catastro de Ensenada y su empleo en la reconstrucción cartográfica. Web: http://www.catastro.meh.es/documentos/publicaciones/ct/ct46/08.%20Amparo%20Ferrer.pdf


Por tierras de Alhama-Temple Relatos de viajeros ingleses (1809-1952). Mirian López-Burgos. Prólogo, Salvador Raya Retamero.






PRÓLOGO


La edición de un libro debe ser un hecho siempre bien recibido, pero cuando el libro se centra en una ciudad tradicionalmente olvidada se debe valorar especialmente.
La autora Miriam López-Burgos, profesora titular de la Universidad de Granada, hija de un reconocido y prestigioso escultor granadino, es conocida por la línea de investigación a la que se dedica desde hace algunos años sobre los viajeros ingleses en tierras andaluzas, y por el artístico tratamiento que rinde a sus libros con deliciosas ilustraciones a plumilla, precursora evidente mente de su estudio.
Ha editado reconocidos títulos como"Granada, como tema literario en los viajeros ingleses del siglo XIX"; "Libros ingleses sobre España en dos bibliotecas granadinas";"viajeros ingleses en Gibraltar"; "Las aventuras de un viajero inglés por tierras de Almería"; "Aportaciones metodológicas al estudio de la literatura de viajes. Viajeros ingleses en Granada"; "Granada 1802-1872";"Siete viajeras inglesas en Granada (1802-1872)". El ayuntamiento de Alhama demuestra su inquietud y compromiso por el patrimonio cultural de Alhama, editando el libro POR TIERRAS DE ALHAMA-TEMPLE. RELATOS DE VIAJEROS INGLESES (1809-1852), encuadrado en la colección municipal BIBLIOTECA DE TEMAS ALHAMEÑOS".
La importancia de este nuevo libro es clara para Alhama porque Alhama no le faltan recursos ni paisajísticos, ni históricos ni artísticos para ir siendo centro de atención cada vez más de merecidos especialistas; porque Alhama ha sido pocas veces tratada desde el género de la literatura de viajes; y porque la edición de un libro siempre ha de ser bien recibida, puesto que nos abre el conocimiento y el conocimiento nos hace ser más libres.
El período acotado por la autora responde al momento de mayor fecundidad del género de los viajes, los de los viajeros románticos propiamente dichos, los mismos que popularizaran a España, que había vivido de espaldas a Europa hasta ese momento por todo el Continente. Queda de manifiesto en el libro el atractivo romántico de la ciudad: murallas, fortaleza, emplazamiento, mina secreta, sangrientos enfrentamientos entre cristianos y musulmanes, arraigadas leyendas, romances medievales... También es manifiesto el afán de aventura de todos ellos, que se materializa en la misma elección del viaje de Málaga a Granada por Alhama. Alhama era el lugar pintoresco y de aventura, expuestos a los salteadores de caminos que dejan tras su paso un tétrico rosario de cruces en recuerdo de los asesinatos.
 En esta línea se presentan G. A. HOSKINS, SACHEVERELL, DARWIN, Robert SEMPLE, Martin HAVERTY, Samuel EDWARD WIDDRIGTON, Sir John CARR; William JACOB, etc.
Con este libro el despojo histórico y artístico y como consecuencia historiográfico, al que tradicionalmente ha sido sometida Alhama va desapareciendo.


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Lazos de cordial amistad me unen a la autora del presente libro y un estrecho vínculo a la ciudad en la que se recrea en esta ocasión, como bien conocen los lectores; circunstancias éstas que fácilmente pudieran dibujar una situación imparcial a la hora de presentar la obra. Porque si, de una parte, halago las dotes literarias que distinguen a la autora o pondero sobremanera el valor del libro -fruto de un esfuerzo que sólo los del oficio aprecian en su integridad-, se podría pensar que la pasión me ciega; y si, por el contrario, acuso un exacerbado sentido crítico, se podrían considerar mis reparos, por aquellos que no me conocen, fruto de una indigna envidia.
Pero la realidad es que Miriam LOPEZ-BURGOS no necesita presentación alguna. Sus trabajos, siempre fecundos, son un vivo testimonio de la profunda labor de remoción de los viajeros ingleses decimonónicos por Andalucía. Desde que la iniciara con su Memoria de Licenciatura y con su trabajo "Libros ingleses sobre España en dos bibliotecas granadinas".
En la línea marcada por este último discurrirá su labor de investigación, que se continuará con "Aportaciones metodológicas al estudio de la literatura de viajes. Viajeros ingleses  en la Granada del siglo XIX". En 1994 impulsará la colección "Viajeros ingleses en Andalucía" a la que aportará dos volúmenes de sumo interés  y el segundo "Siete viajeras inglesas en Granada", de la cual destacó el profesor IGLESIAS DE USSEL la importancia de su trabajo, la pasión puesta en su investigación, la calidad de su traducción, la minuciosidad y el acierto de las esclarecedoras notas y aclaraciones del texto y que continúa con la presente publicación.
Está de más, por tanto, cualquier tipo de cumplido o de precisión que se nos ocurriese hacer. Recíbase este libro como un merecido premio a su laboriosidad, siempre firme y desinteresada en su esfuerzo y trabajo personal, requisitos indispensables en cualquier obra científica.
No son abundantes las monografías históricas dedicadas a la ciudad de Alhama. Haciendo un breve repaso por la historiografía alhameña, hay que remontarse hasta el siglo XIX en el que se inicia ésta con la prospección arqueológica y excavación del inglés MacPherson de la Cueva de la Mujer, "La cueva de la Mujer. Descripción de una caverna, conteniendo restos prehistóricos, descubierta en las inmediaciones de Alhama de Granada" (la publicación de sus resultados verá la luz en la revista médica de D. Federico Joly y Velasco (1870-1871)); y casi simultáneamente, diríamos, el insigne D. Manuel GÓMEZ-MORENO GONZÁLEZ nos legaba su manuscrito "Descripción de los principales edificios de Alhama", para lo cual se instalaría durante largas temporadas, prácticamente el último tercio del siglo XIX, en Alhama. En las mismas fechas, Federico Antonio SANCHEZ DE GALVEZ, presbítero de la ciudad, nos ofrecerá dos obras fundamentales para el conocimiento de las costumbres y tradiciones populares de Alhama: "Recuerdos marianos" y "La columna del Santo". Ahora, este libro viene a completar el perfil decimonónico de la ciudad de Alhama, aportándonos la visión que nos legaron aquellos visitantes foráneos que por ella desfilaron hasta mitad de la centuria. Adentrados en el presente siglo, señalaremos una obra que, aunque de carácter romántico, sin embargo está repleta de documentación puntual de muy diversa índole -aunque, por desgracia, la mayoría de los documentos citados se encuentran desaparecidos-, "Alhama vista por un extranjero. Notas documentales al viaje de Theófilo Gautier por Andalucía", de Inocente GARCIA CARRILLO. Dos principalísimas obras, ambas debidas a la profesora Amparo FERRER RODRÍGUEZ, se suceden en las dos décadas próximas pasadas: "El paisaje agrario de Alhama de Granada en el siglo XVIII (1975), que tendría su continuación en "Paisaje y propiedad en la tierra de Alhama (siglos XVIII-XX)" (1984). En 1992, el libro La comarca de Alhama, coordinado por Antonio Arenas Maestre, nos introduce, especialmente, en un detenido y minucioso análisis de los aspectos etnológicos de la ciudad. Nosotros mismos creemos haber aportado algún dato a la historia de Alhama tras diversas publicaciones realizadas. Además de importantes referencias en distintos trabajos de reconocido prestigio, como pueden ser los del profesor GÓMEZ-MORENO CALERA, que en distintas ocasiones se ha interesado por aspectos artísticos de la ciudad, encuadrándolos en el marco provincial, aportando siempre elementos nuevos a la historia de la misma; o los recientes trabajos que distintos profesores como Lázaro GILA MEDINA y Manuel PEREGRINA PALOMARES inician en estos días referentes al estudio del patrimonio artístico moderno de la ciudad.
Por lo que respecta a la obra misma, he de manifestar que la he visto fraguarse en la mente de la autora, a la que animé a su definitiva realización, ya que nos complacemos en ver a los investigadores enfrascados con la olvidada Alhama. Además, siempre he sido partidario de las monografías históricas, dado que constituyen las primeras piedras sobre las que se tendrán que cimentar las posteriores obras generales y posibilitan así al historiador un elenco de conocimientos e interpretaciones esencial en su tarea, la cual ha de estar guiada siempre por una crítica sana e independiente.


Los viajeros nos presentan a la sociedad decimonónica tal cual la vieron, nos la traslucen con la gracia y el desenfado que ningún otro tratado de historia o documento lo puede hacer, e incluso, a veces, pudieran parecernos impertinentes, como acertado fue el título de "Curiosos impertinentes", de Ian ROBERTSON; afortunadamente esas observaciones "impertinentes" contribuyen a dar a conocer con mayor exactitud aquellos cuadros de costumbres que de manera perenne nos legaron; lejos queda la figura de los eruditos falsarios-visionarios que viciaban lastimosamente la Historia afirmando como cosa juzgada que el lugar al que se refieren fue importante siempre, aunque nada de él se conozca con los procedimientos y disciplinas de las ciencias auxiliares de la Historia.
La información que nos aportan los viajeros y su peculiar visión de un mundo insólito para ellos y desconocido para nosotros es sumamente interesante. En la serie que nos ofrece Miriam LOPEZ-BURGOS (la primera parte de dos volúmenes dedicados a la misma monografía, y que esperamos y deseamos que prontamente vea la luz el segundo) hallamos, no sólo una descripción física del pueblo y los molinos (que por otra parte, poco ha cambiado en relación a nuestros días, allá siguen ambos), sino también el desencanto cuando comprueban una realidad de la que no conocían más que una quimera que se desvanece cuando se encuentran con la ciudad cara a cara. En esta línea se presentan G. A. HOSKINS y SACHEVERELL DARWIN, al describir la inseguridad de los caminos y la dudosa tranquilidad que irradiaban los cosarios y los guardias, o la mezquindad de las ventas y posadas. Robert SEMPLE es quien nos sitúa en los umbrales del chovinismo castellano, personalizado en uno de los cosarios principales, que ostentaba en su casa los escudos de armas de sus antepasados, con su propio nombre acompañado de la palabra hijodalgo; que no es más que el exaltado celo, que caracterizó a la sociedad española desde siempre y especialmente desde el Renacimiento: procurarse ejecutoria de nobleza para ostentar armas herederas de un dilatado abolengo, rancio y remoto; los pleitos de hidalguía confirman nuestras palabras. Descripción interesante es la que nos ofrece Martin HAVERTY de "Pepe Lanza", un cosario destacado, respetado -incluso- por los temidos salteadores de caminos que tanta sangre vertieron en aquellos parajes inhóspitos: chaleco bordado, chaquetilla engalanada con caireles de plata, faja ancha de seda carmesí, botas de cuero repujadas y holgados calzones a la rodilla; significativa es también la descripción que hace él mismo de la posada y sus gentes, perfecto cuadro de costumbres, como se ha dicho. Samuel EDWARD WIDDRIGTON -que repite viaje, aunque con nuevo nombre- detiene su descripción en los aposentos del balneario. Sir John CARR se fija en la desaparecida vegetación de Zafarraya y señala la obligación que las posadas tenían de presentar en lugar bien visible el arancel -los precios oficiales fijados por las ordenanzas del Concejo-. William JACOB nos acerca sobremanera a la fecha de la finalización de los viejos litigios entre Alhama y Vélez-Málaga, siendo a principios del siglo XIX cuando se delimita definitivamente la jurisdicción del Campo de Zafarraya; nos habla además de los encinares y alcornocales y de los miles de cerdos negros, gruesos y pequeños que observó; como lo sorprendido que quedó al comprobar que sólo una casa del pueblo tenía cristales en sus ventanas, no poseyéndolos siquiera los conventos ni iglesias; también nos habla de las extensas zonas de rastrojos, de la parcelación del terreno, del recio aspecto de la gente de tez rojiza. El desencanto queda patente con William George CLARK, cuando exclama ¡Qué pena de mi ideal!, y en el relato de sir Arthur de CAPELL BROOKE y en las palabras de Charles ROCHFORT cuando dice "Despojemos a Alhama de sus recuerdos históricos, de sus aguas termales, de su poesía, de su romance, y es uno de los pueblos más sombríos, más sucios y más bochornosos del sur de España. Calles estrechas, casas pobres, iglesias y conventos dilapidados...".
Además, se ha de destacar en el trabajo de la autora la propia concepción que tiene del libro como instrumento intelectual por un lado y como obra de arte por otro. Los dos aspectos quedan perfectamente conjugados también en esta ocasión: la labor de investigación-traducción y de documentación bibliográfica, impecable en todos sus aspectos; y el tratamiento recibido por el soporte que transmite la información, el libro mismo, deliciosamente diseñado e ilustrado por su pluma, que lo impregna de romanticismo, dotando a la obra de un carácter singular.
Que el Romanticismo animó a los europeos a adentrase en España, no hay duda; pero, tampoco la ha de haber en la atracción que la propia Alhama ejerce en estos viajeros "más románticos", "más atrevidos", al elegir -digamos- el itinerario más difícil para trasladarse de Málaga a Granada o viceversa, por ser el más peligroso. Debe quedar claro que aquél que opta por la tierra de Alhama conocía las incomodidades que encontraría (recuerdo en estos momentos, como Gautier marchaba deseoso de ser víctima de alguna aventura de bandidos cuando se dirigía hacia Alhama), el peligro de muerte a que se exponía en cada recodo del camino; es el elemento común que cuentan todos los viajeros que eligen a Alhama en su itinerario, despreciando el paso por Loja en cómodas diligencias y ferrocarril. Y es que no debemos olvidar que la ciudad reunía todos los ingredientes que aliñaron el espíritu romántico: viejo castillo torreado, renombradas murallas, agreste emplazamiento, bandoleros y salteadores de caminos... Sin olvidar el aliciente oriental: callejuelas moriscas, mina secreta, aguas termales, sangrientos lances entre moros y cristianos, arraigadas y viejas leyendas (recordemos la relatada por Lady Tenison), etc., le confería una visión, sin duda, especialmente exótica; los atractivos para un espíritu aventurero eran suficientes y merecían la pena ser vividos y reflejados en escenas costumbristas.


Hemos de terminar advirtiendo que tampoco debiéramos confiar demasiado en la visión, unas veces idealizada y otras prosaica, de los viajeros, no ya por lo del adjetivo impertinentes, que aunque significativo, anecdótico; sino porque la realidad es que la mayoría de éstos poco conocían las costumbres de lo español, lo andaluz, y mucho menos lo alhameño; y, además, sus prejuicios en contra del país que visitan quedan patentes con frecuencia en sus juicios y opiniones e incluso en el mismo desconocimiento de los lugares y ciudades por donde viajan, deambulando por calles y plazas sin atender a lo principal ni secundario, como es lo habitual en los que se acercan a Alhama, si deciden contemplarla. Que vivían un ideal, una imagen tópica, lo deja claro la circunstancia de que muchos son los que fantasean con los bandoleros; pero ninguno se encuentra con ellos, lo que prácticamente podemos hacer extensivo a la generalidad del país.
Es, pues, este nuevo libro de la profesora LOPEZ-BURGOS un peldaño más en el desciframiento científico del pasado de esta ciudad, que no quiere dejar de serla, aun cuando la categoría jurídico-administrativa que la enmarca la vaya ubicando día a día en niveles que nunca ocupó y vaya tomando a la fuerza el rol de aquel viejo hidalgo castellano.
Salvador Raya Retamero,
     


Catorce viajeros ingleses  visitaron nuestra tierra en la primera mitad del XIX. Sus impresiones y vivencias fueron seleccionadas por la profesora granadina Mirian López-Burgos



b_580_900_16777215_10_images_stories_personas_miriamlopezburgos01.gif28/05/2005.- En 1997 la profesora Miriam López-Burgos publicó, merced a la colaboración de la Concejalía de Turismo de Alhama y al Consorcio para el Desarrollo Rural del Poniente Granadino, una obra singular tilulada “Por tierras Alhama-Temple. Relatos de viajeros ingleses (1809-1852)”. Este libro, dedicado a su gran amigo Pedro Godoy Izquierdo y prologado por el historiador alhameño, Salvador Raya, está dividido en catorce capítulos. Cada uno de ellos se dedica a un viajero por lo que va encabezado con el patronímico y la fecha de la visita a Alhama. Trece hombres y una mujer que en la primera mitad del siglo XIX buscaban el exotismo y la aventura en el sur despertada por sus compatriotas Lord Byron y Robert Southey y que solían viajar en barco desde el Reino Unido hasta Gibraltar y desde allí visitaban Sevilla, Córdoba, Málaga y Granada. Entre éstas dos últimas provincias existían dos rutas fundamentales. Una por Loja, en cómodas diligencias, y otra por Alhama, por camino de herradura, que les atraía más por su dificultad y romanticismo.

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Estos “curiosos impertinentes,  como se les ha denominado,  plasmaron en el papel su particular visión, llena tópicos pero que con los años resulta sumamente interesante para los propios alhameños y turistas actuales. En algunos casos se limitan a la descripción física de la ciudad o de alguno de sus rincones más emblemáticos como el Balneario o los molinos de agua. En otros, se convierten en auténticos relatos de costumbres al describir a los habitantes, comidas, monumentos,... Al igual que otros libros de la autora éste contiene 17 grabados realizados en las visitas a este pueblo con el que no tiene ninguna vinculación familiar y cuya belleza le cautivó. En su introducción señala que con ello pretende “diluir un poco la pesadez del texto y unificar sus dos grandes pasiones: la investigación de la literatura de viajes y el dibujo”.

¡Ay de mí!
b_580_900_16777215_10_images_stories_reproducciones_portadalibromiriam.gifEn su opinión los visitantes actuales que vengan buscando lo relatado por estos viajeros “probablemente no se sientan defraudados porque el color de la tierra y del cielo, y lo romántico del emplazamiento de la ciudad de Alhama no cambiado, por el contrarío no  se encontrarán toda la miseria y suciedad de la que ellos hablaban, y se sentirán compensados con los exquisitos platos de la gastronomía popular, alojamientos con todas las comodidades y la esmerada hospitalidad de sus gentes”. La mayoría de estos románticos ingleses juegan con el ¡Ay de mi Alhama! Que sustituyen por  ¡Ay de mí, Alhama! cuando en la posada o venta las pulgas y chinches les impedía conciliar el sueño. También se sienten desilusionados, cuando los peligrosos bandoleros de los que todo el mundo les habla no aparecen por ningún lado.Cada capítulo presenta una estructura fija mediante la inclusión de una ficha biográfica y bibliográfica del viajero, el itinerario desde su llegada a España y un extracto de los rincones alhameños visitados.
Miriam López-Burgos del Barrio es Licenciada en Filología Ingresa y Geografía por la Universidad de Granada, donde se doctoró en 1989. Profesora titular, pertenece al Departamento de Filología Inglesa y Alemana de esta Universidad. Ha centrado su labor investigadora en la Literatura de Viajeros ingleses por España. Impulsora desde 1994 de la colección “Viajeros ingleses por Andalucía” de los que ya ha publicado varios títulos como  “Granada (1802 - 1843)  y “Siete viajeras inglesas en Granada (1802-1872)”, entre otrosAfirma que sus obras están destinadas tanto a los investigadores de de los más diversos campos como a los lectores que busquen el esparcimiento en este tipo de relatos.
Relación de viajeros y año de su paso por tierra de Alhama            F. Sacheverell Darwin (1809)
Robert Semple (1809) 
Sir John Carr (1809)    
William Jacob (1809-10)         

Charles Rochfort Scott (1822-30)       
Sir Arthur De Capell Brooke Q, (1826?)         
Samuel Edward Cook (1829-1832)    
Richard Ford (1830-33)          

Martin Haverty (1843) 
Samuel Edward Widdrington (1843)    
William George Clark (1849)   
Lady Tenison (1850-53)          
G. A. Hoskins (1850)  
George John Cayley 
(1852)