miércoles, 23 de mayo de 2018

La Puerta de la Mina de Alhama de Granada. Salvador Raya Retamero.


La Puerta de la Mina. Fue la puerta utilizada para la comunicación con las alquerías y la costa, según la documentación capitular. Su localización topográfica no reviste mayor dificultad, ya que conocemos con exactitud dónde se localiza la mina, el camino subterráneo (incomprensiblemente abandonado de las Administraciones de todas las épocas, de la dictadura y de la democracia, que amenaza inmediato desplome), que comunicó con el río y el puente que existió allí, del mismo nombre: de la Mina, destruido por las avenidas a comienzos del siglo XIX, no reedificándose más, sustituido por el de nueva construcción, en la fecha, apenas un centenar de metros aguas arriba, junto a los molinos; la puerta se superponía a este camino subterráneo o mina; menos transitada que las dos principales, tal vez, por la dificultad manifiesta para el paso de caballerías, complicado por su angostura y la empinada subida a salvar; se abría al camino de Arenas y a los partidos del Carneril y comunicó con las alquerías y la costa granadina; como se dijo, este camino se encuentra excavado parcialmente en la roca, desde el puente de la Mina, sostenido por muros de medievales y groseros sillares, que perduran, como testigos silentes de los tiempos desaparecidos.
      La mina. Gómez-Moreno la describió en el siglo XIX: Está formada de piedra pequeña a medio labrar, o devastada simplemente. La entrada se encuentra hoy como a diez o doce varas del lecho del río y la ocultan dos peñones y asciende como a diez varas hasta su salida interrumpida actualmente esta subida subterránea y la cual forma algunas de sus paredes. La entrada tiene a su derecha un pilar de piedra labrada, como de cinco varas de altura, y a la izquierda de la roca forma un arco ojival de entrada, compuesto de dos segmentos de círculo que se cortan. Los arcos donde arrancan los diversos tramos de la bóveda son semicirculares, quizás para darle más solidez por la mala disposición del irregular material con que están codificados. Este camino cubierto parece que había de subir hasta los silos (…) Los muros antiguos de sostenimiento de este camino se conservan en algunos pasajes habiéndose destruido en otro sitio por el desprendimiento de grandes moles de piedra. También están algunos trozos de este camino interrumpidos por la misma causa estando todavía empedrados los restos que quedan. Las paredes están a un lado. Su finalidad no fue otra que la de un acceso protegido para su utilización, en caso de sitio, como ocurrió en la Reconquista y, con seguridad, en los momentos de las rebeliones muladíes, con ocasión del puesto por el emir de Córdoba a Omar Ibn Hasún, como se vio, o el de Fernando III. La tradición popular sublimatoria, alcanza aquí su apoteosis, influida por el romanticismo decimonónico, pues hace llegar esta mina, ni más ni menos que, a la alcazaba, como ya recogía Pascual Madoz. Por Gómez-Moreno González conocemos, aproximadamente, la longitud de la misma: diez varas hasta su salida, unos nueve ms; longitud suficiente para comunicar el río y con el interior de la muralla, su principal cometido. Su salida, extramuros, se localiza bajo la Puerta que la remataba; persiste intramuros la callejuela del mismo nombre, típicamente medieval. Esta nomenclatura se registra en algunos documentos del siglo XVI, actas capitulares y protocolos.


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Irrumpe la devoción a la Virgen de las Angustias (1709). Salvador Raya Retamero.


Irrumpe la devoción a la Virgen de las Angustias (1709). Estamos en el siglo XVIII. Corría el mes de junio de 1709, cuando, con motivo de una plaga de caballeta, que afectó a puntos dispersos de la jurisdicción, llegó hasta la ciudad un religioso capuchino, pobre, para conjurar el azote, dispuesto a permanecer el tiempo necesario, hospedado en casa de vecino, a cargo del presupuesto municipal. Fue este fraile quien propuso que, para facilitar el fin de la langosta, se habrían de nombrar dos patronos: una imagen de la Virgen, para rendirle culto en una de las iglesias, y un Santo, cuando encontramos por vez primera una alusión al patronazgo de la Virgen de las Angustias: Que para el mejor éxito de la extinción de la langosta tiene por preziso y conveniente el que por esta ciudad se señale por su Patrona una de las imágenes de Nuestra Señora de las Angustias. A este fin, se realizó el correspondiente sorteo, introduciendo el nombre de las imágenes en un caldero, con el objetivo de señalar como tal Patrona para luchar contra la plaga, la advocación cuya papeleta se extrajese dos veces. Las repetidas fueron la Purísima y San Francisco de Asís. De todas formas, el acto no sentó precedente inmediato, a la hora de fijar el patronazgo de la Virgen de las Angustias pues, aunque la Purísima, fue procesionada, con frecuencia, tanto con anterioridad como con posterioridad a la fecha y durante todo el siglo XVII se celebró su patrocinio, tras el nombramiento de San Francisco de Paula, en 1741, la documentación sólo se refiere a él con claridad, como Único Patrón de Alhama. Y éste, nada tuvo que ver con la plaga, según los autos seguidos por el licenciado don José Rafael de Rojas Sandoval, cura de la iglesia mayor parroquial, para la consecución de la erección por Patrono al Glorioso Patriarca San Francisco de Paula:
      Por cuia actiuidad y eficacia de derecho apoderado a benido efecto el que se aya erejido y nominado canónicamente por el Ilustrísimo Señor Arzobispo de Granada por único Patrono de esta dicha ciudad a dicho Glorioso Patriarca San Francisco de Paula, como consta de su auto de erección y nominación, que se le dio a la letra, después de lo qual el dicho don Joseph de Roxas, que precedía licencia, se halló presente manifestó a la ciudad la singular onrra y conplasenzia que adquiría en hauer contribuido a la satisfazión de la ciudad en la solicitud y axenzia de un aumpto tan interesable y señalado, en que continuaría hasta su perfezión, con los deuidos cultos y festiuas demostraciones al Santo Patriarca y Patrono, siempre que el agrado de la ciudad se manifestase seruida en ella. Y la ciudad, por medio del Señor Decano y en yntelixenzia de lo antecedente, hizo la más uiua y deuota expresión de un efecto tan plausible.

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Sorteo del patronazgo de la Virgen de las Angustias y un Santo en Alhama,
en 1709.
            Que para el mejor éxito de la extinción de la langosta tiene por preziso y conveniente el que por esta ciudad se señale por su Patrona una de las imágenes de Nuestra Señora de las Angustias en las iglesias y conventos y las hermitas della y un Santo de los de su elección y deuozión. Y aora, para que la elección se haga con azierto, se echen suertes, y que la imagen de Nuestra Señora y del Santo que saliere por dos vezes sean los que ha de ser patronos a los quales la ciudad les ha de botar fiestas anuales con toda solemnidad en los días que tubiere por más conveniente para que por su interzesión y patrocinio se aplaque la justicia divina librándonos de esta plaga de langosta este año y en los demás adelante. Y así lo pone en la consideración de esta ciudad para que lo execute si lo tubiere por conveniente.Y por esta ciudad entendido la dicha proposición acordó se execute según y en la conformidad propuesta por dicho religioso capuchino. Y expresada por dicho alcalde mayor se hizo el sorteo y entraron en él las sagradas imágenes de la Purísima Concepción, Nuestra Señora del Rosario, Nuestra Sra. de las Angustias, Ntra. Sra. del Carmen, Ntra. Sra. de la Caueza, Nuestra Señora de los Remedios; y por dos bezes la de la Purísima Conzepzión.                       
       Y se pasó a hazer el sorteo del Santo que a de ser patrono y entraron en él el apóstol San Pedro, el patriarca San Joseph, el Evangelista San Marcos, San Nicolás de Bari, San Antonio de Padua, San Francisco de Asís, San Miguel, San Francisco de Paula, San Pedro de Alcántara, San Juan Baptista y San Isidro Labrador; y así mesmo salió por dos vezes San Francisco de Asís. Y la ciudad aprobó las dichas suertes y difirió a dicho cabildo el botarle y señalarle fiestas anuales.                                                                                                                                        

      Si la devoción a Nuestra Señora de las Angustias la comprobamos desde 1709, también comprobamos cómo desde 1726 se denominaba ermita de las Angustias, cuando el presbítero don Pedro López de Ortigosa, hermano mayor de la Hermandad de la Caridad, en la ermita de nuestra Señora de las Angustias, fabricaba una casa hospital para todo género de pobres. Es por ello que, a mediados del siglo, en 1752, La Virgen y el Nazareno permanecían en su templo como debieron de estarlo siempre y, por eso, los presbíteros don Juan Moreno y don Francisco Jiménez de Raya pedían, como comisarios de la Hermandad de los Dolores, que la ciudad se dignase asistir a su celebración en la iglesia parroquial: …como comisarios de la Sagrada Congregación de Nuestra Señora de los Dolores, de la ermita de Santa Cruz, con el título de Angustias, intramuros de la ciudad.
      No sabemos desde cuándo, pero en estos años ya existía la Hermandad de la Virgen de las Angustias y su procesión general que, presumiblemente, desde el principio, sería coincidente con el Viernes de Dolores, como comprobamos en 1763, cuando se invitó a la ciudad a la fiesta mayor de la Congregación de Nuestra Señora de las Angustias y a la procesión general desde su ermita. Y continuaba, en 1764, según certificación del escribano, de la rogativa realizada en la iglesia mayor, ante el Santísimo Sacramento y San Francisco, y de la procesión general, a la que asistieron las Hermandades de la Concepción, de las Angustias y de la Aurora, participando un importante concurso de vecinos alumbrando, el clero y la ciudad.
      Es pues claro que, en el sentimiento popular de la ciudadanía, la devoción tradicional a la Purísima y a la de los Dolores llevó a considerar el patronazgo de la Virgen de las Angustias, en 1709, en uno de los más severos episodios de peste o de saltarén padecidos, donde se imploraba a la Inmaculada Concepción, cuya advocación resultó dos veces repetida, identificada en ese acto con la Virgen de las Angustias y, en 1763-1764, con la aparición de la Hermandad de las Angustias. Por ello se puede considerar la centuria de tránsito hacia la consagración definitiva de las Angustias, en el siglo XIX, cuando se introdujo esta devoción, tan granadina, pues, para 1885, ya se recoge explícitamente el patronazgo de la Virgen de las Angustias, en una crónica del Defensor de Granada, cuando se alude a la ermita como, la ermita de Nuestra Patrona María Santísima de las Angustias. Y lo vuelva a confirmar el catalán-español Ventalló Vintró en 1885: Sobre éste se halla la iglesia de Nuestra Señora de las Angustias, patrona de Alhama, hermosa imagen muy venerada por sus habitantes.
      Es evidente que la devoción a la Virgen en Alhama y la protección de la misma se respiró desde la Reconquista, como bien ilustra la hazaña de Hernando del Pulgar, cuando acude a Granada a fijar en la puerta de la mezquita mayor la leyenda del Ave María. Hasta el siglo XVIII, bajo la advocación de la Inmaculada, confundiéndose después con la Virgen de los Dolores y desembocando finalmente en la aparición de la advocación de la Virgen de las Angustias.
      Por tanto, Alhama, donde se viven fervorosamente los actos de la Patrona todos los Viernes de Dolores, cuenta con dos fechas históricas: 1752, cuando ya documentamos los actos por la Hermandad de los Dolores, continuados en 1763, con su fiesta, mayor de la Congregación el viernes, 25 de marzo de ese año, el Viernes de Dolores.
      El Patronazgo de San Francisco se mantiene a lo largo del siglo XVIII y, además, Sánchez de Gálvez reconoce que llegaba hasta sus días, o sea, hasta después del terremoto. Dice: Circunstancias ajenas a la voluntad del vecindario, retardaron el Breve de Roma, que fue obtenido de la Santidad de Pío VI, el 30 de abril de 1790. Desde entonces hasta la fecha subsiste el Patronato; empero la devoción ha tenido diversas fases. También afirma Gálvez que la devoción a la Virgen de las Angustias como Patrona se mantuvo férreamente y por ello se creó en el siglo XIX una asociación de siervos devotos de María, que hacía a la Virgen un lujoso septenario el Viernes de Dolores: pues es tanta la fe y piedad de los alhameños para con la dolorida Señora, que parece no tienen otro ángel tutelar, ni conocen otra fiesta que la suya.
Ermita de la Santa Cruz y de las Angustias,
 en un grabado anónimo del siglo XIX.

      Por otro lado, en 1860, también confirmamos la devoción tradicional que se tenía en Alhama a la Virgen de las Angustias, como lo reconocía su mismo alcalde constitucional Antonio Luis de Montes, cuando proponía al pleno hacer una procesión de la Virgen de las Angustias a la que la generalidad de los vecinos se había encomendado desde siempre, desde la iglesia de las Angustias a la Parroquia, y se coloque en el altar acostumbrado. De esta manera, más o menos inconsciente, se iría configurando el patronazgo actual de la Virgen de las Angustias, materializado en Alhama para cuando tomó impulso, desde 1887, tras el refrendo que la Santa Sede hiciera del patronazgo para Granada, después de llevar cien años su Ayuntamiento considerándola Patrona[9].


[9] La devoción a la Virgen delas Angustias es clara en 1886. Significativa la prensa: Hoy ha sido para esta desventurada ciudad día de pena y de alegría: de pena, porque al recordar las aflictivas circunstancias que nos rodeaban en el mismo día del año ante-próximo, en que la hermandad de caridad, según sus estatutos, celebra constantemente la función religiosa, sacando en procesión a Nuestra amantísima madre María Santísima de las Angustias, desde su casa ermita a la parroquia, donde se celebraban los solemnes cultos, y que en la tarde de hoy volvía a su Santuario, cultos que, con un pesar extraordinario, no pudieron celebrarse, porque la iglesia de la Virgen quedó resentida por el terremoto, los edificios de la estación unos por tierra y otros en inminente peligro, y las calles intransitables; hoy, gracias a Dios, que por intercesión de tan bendita Madre han cesado algunas de nuestras muchas desgracias, porque la ermita se reparó, y sirve de parroquia, con fondos que facilitó el Excelentísimo e Ilustrísimo señor Arzobispo don Bienvenido Monzon (q.s.g.h.), ha podido tener efecto la solemne función religiosa con exposición de S.D.M., y nuestro párroco el Dr. don Federico A. Sánchez pronunció con elocuente sermón de circunstancias, consiguiendo arrancar muchas lágrimas del concurso que podía contener el reducido templo; mas como el pueblo no se satisface sin ver en la calle a su amada Madre, ha salido en procesión con un acompañamiento de cirios que nunca se ha visto en esta festividad, disparándose en el tránsito infinidad de voladores y palmas, especialmente al pasar por las puertas de los casinos, duró la procesión más tiempo que el de costumbre, porque por algunos sitios aún no se puede pasar, por los muchos escombros que hay en las calles por efecto del terremoto y el lodo que han producido las lluvias. Dios quiera aliviarnos de tanto infortunio, 1886).

martes, 3 de abril de 2018

Mariana Ramírez-Tello y Martínez de Carvajal y Toledo. Alhama de Granada. Por Salvador Raya Retamero


Mariana Ramírez-Tello y Martínez de Carvajal y Toledo. Alhama de Granada.
Perteneciente a las nobles familias granadinas de sus apellidos, casaría con el alhameño José Toledo y Muñoz -maestrante de la de Granada, desde el 24 de marzo de 1858-, hermano de Juan Toledo y Muñoz -caballero de la misma, desde el 13 de enero de 1845[1]-, hijos ambos de Juan Toledo y del Corral. Fue aficionada al pincel, como demuestra la obra que presentamos, un óleo sobre lienzo que representa a San José y el Niño, firmado por ésta, en 1865, como Mariana Tello de Toledo. Se conservó en la casa que habitaron los Toledo en la calle Llana. Desconocemos otras obras de la misma como cualquier dato biográfico de una mujer, alhameña de adopción, que intentó excederse al papel asignado a su sexo en su época. El lienzo, una composición religiosa, de tonos cromáticos cálidos, presenta como escena central a San José conduciendo al Niño Jesús, que toma con su diestra, a las afueras de Nazaret, portando en la izquierda una rama florida de almendro o azucenas -símbolo de pureza y castidad-, atributo característico del padre de Jesús; junto a la paloma del Espíritu Santo, sobre las flores de la vara. Se timbra la composición con un cielo abierto de nubes obscuras, preñadas de agua, en el que se suspende la Paloma, flanqueada de cinco angelillos a cada lado[2].
El cuadro, se fecha en 1865, años en los que Gómez-Moreno Martínez realizaba, en sus visitas Alhama, sus propios dibujos, acusa en los rostros de las figuras la huella de las bayonetas como testimonio de la barbarie iconoclasta de la cruenta represión marxista de los Gobiernos revolucionarios de la Segunda República, testimonio parlante de tales acciones.


[1] Valverde Fraikin, J. et alii: Catálogo general de caballeros y damas..., p. 597.
[2] El atributo de la vara tiene su origen en los Evangelios Apócrifos, en los que se cuenta cómo fueron convocados al templo un varón por cada una de las tribus de Israel, para la elección de esposo para María. Cada uno portaría una vara, que depositaban ante el altar. Fue la vara más pequeña la de José, la elegida por un ángel, la que floreció y de la que nació la paloma del Espíritu Santo, como señal del varón elegido para el desposorio con María. De esta manera, se cumplía la profecía de Isaías: Y saldrá una rama de la raíz de Jesse, y una flor saldrá de su raíz (Is. 11,1).

lunes, 26 de marzo de 2018

Puente de Cenascuras o Cerrascura (1844). Salvador Raya Retamero


Puente de Cerrascuras (1844). Ubicado en el barranco de su nombre, sobre la Huerta Cañón; su ejecución fue aprobada por la Diputación el 17 de junio de 1840, e incluido en el presupuesto municipal, ante el perjuicio gravísimo que padecía el vecindario, en el invierno y en épocas de lluvia, en que el paso del barranco se ponía intransitable, motivos por los que se dio vía libre a la construcción del proyectado puente, ejecutándolo en el sitio más apropiado del Barranco de Cerrascuras, el que la experiencia haya acreditado más sólido, se decía, y se autorizó al perito para que lo comunicara a los propietarios perjudicados por su construcción, para que concedan el debido permiso sin perjuicio de indemnizarles. Meses después, volvemos a tener noticas por el expediente formado sobre la construcción del puente, cuando, tras un detenido examen, el Ayuntamiento, por unanimidad, acordó la primera propuesta de la Comisión de Ornato Público: que el camino se facilite por el espolón del tajo que se halla en la parte superior de la Huerta llamada de Cañón, procediéndose desde luego a indemnizar a los terratenientes (…), fijándose en dictamen sobre la conveniencia de que se levante el proyectado puente o se verifique una calzada hermanándola con la que está próxima.


domingo, 25 de marzo de 2018

El descendimiento de la cruz de la conventual del Carmen de Alhama. Salvador Raya Retamero.


Este descendimiento de la Cruz, localizado en la iglesia conventual del Carmen de Alhama de Granada constituye un conmovedor óleo sobre lienzo de imprecisa datación. Se trata de un tema propio de la iconografía del siglo XV, que manifiesta la humanidad de la muerte de Cristo y la caridad cristiana, con la representación de María, Nicodemo y José de Arimatéa. Como los de su clase muestra una explosión de emociones contendidas, en el momento preciso en que el cuerpo sin vida de Cristo es bajado amorasa y desgarradamente de la cruz por Jose de Arimathaea y Nicodemo, ante la presencia de Maria, que parece desvanecerse a causa del dolor inmenso que siente y ante la presencia de San Juan Bautista. 
El cuadro se ambienta en el exterior tenebroso del monte Calvario, en el que el artista no se detiene en detalles sino que ha concetrado toda su atención en las figuras que ocupan todo el espacio pictórico de manera apretada, técnica que obliga al espectador a fijar su atención en la escena central, como observador directo la tragedia, transportándolo inmerso en un profnda intimmidad y piedad espiritual.
El Cristo yacente es el foco central. Las figuras se entrelazan intimamente por el dolor que las une, mediante contorsionadas posturas.

viernes, 23 de febrero de 2018

Con el santo y la limosna de José María Rodríguez-Acosta González de la Cámara, de Salvador Raya Retamero.

 José María Rodríguez-Acosta González de la Cámara nace en Granada, 1878, y muere en la misma ciudad, en 1941, en una familia de la burguesía granadina del mundo de la banca, lo que le facilitó la exploración de nuevos caminos en el mundo artístico, como artista y como mecenas. Fue discípulo de José Larrocha, en Granada, con quien trabó verdadera amistad, como con José María López Mezquita. Inicia su etapa de artista tratando el paisaje granadino y la pintura costumbrista. En 1899 viajará a Madrid, siguiendo las enseñanzas del maestro Emilio Sala y su creación se moverá entre el Simbolismo y el Modernismo, cultivando el desnudo femenino. De regreso a Granada, en 1914, momento en que dio comienzo a la construcción de su famoso Carmen granadino.
            Con el Santo y la limosna. Según la Academia de la Lengua, alzarse con el santo y la limosna es un alocución que viene a significar apropiarse todo, de lo propio y de lo ajeno, pues el verbo alzar significa levantarhuir con el beneficio de un robo. El significado de la expresión popular no es otro que pretender obtener beneficio de varios objetos al mismo tiempo. Su origen parece estar en el suceso anecdótico que tuvo lugar en Cádiz, cuando los liberales pretendieron crear una asociación a fin de levantar una capilla, para lo cual recaudaron dinero en la ciudad. Cuando, se vieron obligados a huir, se llevaron consigo la imagen y lo recaudado, extendiéndose por Cádiz la noticia de que se habían quedado con el santo y también con la limosna. El cuadro, pues, no tiene otro sentido más que la certificación de que el portador del santo lleva también la limosna, práctica habitual en la época, que permitía subsistir a muchos individuos, sin que se tenga que ver en ello picaresca alguna, como se apuntó en 1915. El autor, en el certamen de ese año, expuso tres cuadros: un retrato, una cabeza, de muchacha y el cuadro Con el santo y la limosna, al que la crítica se refería con estas palabras: Según indica el título de ese lienzo, trátase de un hecho superficial de la vida, que puede- ser picaresco y que en la obra de Rodríguez Acosta resulta de una ingenuidad inofensiva. Como arte, es un nuevo cambio de postura, que puede calificarse de repetida desorientación. El personaje se mueve en un escenario tratado convencionalmente, sin unidad técnica y moral entre ambos elementos, del cuadroEsta obra, Con el santo y la limosna, como se ha dicho, fue presentada junto a los cuadros aludidos antes (Abril y Retrato de Don José María Soltura), en la Exposición Nacional de 1915Se encuentra en el Museo de Bellas Artes de Granada. Se trata de un óleo sobre lienzo, de 182 x 136 centímetros, valorado en 1991 en 9.000.000 de pesetasSegún Orden de 11 de marzo de 1998 por la que se otorga la garantía del Estado a diferentes bienes culturales para su exhibición en la sala "Julio González" (Museo Nacional de Antropología), en la exposición "La Mirada del 98". En la que figuraba la pintura con este valor: 31. Granada. Museo de Bellas Artes. Rodríguez Acosta, José María, Con el santo y la limosna, óleo sobre lienzo, 182 x 136 centímetros. 9.000.000 de pesetas.
            Representa una escena del ambiente popular de la Granada de 1914, en la que la religiosidad popular decimonónica y anterior sigue impregnando la vida social. Ilustra la costumbre tradicional popular del recorrido de las imágenes de santos por las moradas particulares para pedir limosna. Esta religiosidad es manifiesta en el santero, que centra la composición, como bien precisa el profesor Miguel Ángel Revillla Uceda, anciano encargado de la actividad, que porta en su brazo derecho la redoma o jarro de las limosnas, asido al cayado y en su brazo izquierdo una imagen de Jesús Niño, vestido, sobre peana, utilizada para el menester de la cotidianeidad religiosa. Se acentúa el hecho religioso por el escapulario que luce el portador de la imagen al pecho, pendiente del cuello, y se fortalece la religiosidad con la presencia de la procesión de la Virgen de las Angustias, que se dirige hacia su ermita, por el adarve de la fortaleza alhameña, al filo del abismo. El atuendo del anciano-santero, de piel curtida por el sol y arrugada por la edad, se completa con camisa blanca, chaleco, americana, reloj de bolsillo, gafas y sombrero al uso tradicional del momento. El paisaje estepario representado alude sin duda a una imagen otoñal del clima árido y frío de la región, donde la siembra temprana ha hecho brotar algunos campos de cereal, en medio de una maraña de sementeras por nacer. Recuerda la técnica del Civitates, con la superposición de los personajes moriscos en primer plano. Si bien aquí, es el santero el elemento principal de la composición, mientras que allí, no eran los personajes moriscos, sino la vista panorámica de Alhama. Por el contrario, Rodríguez Acosta, pasa a un segundo plano esta vista panorámica de la ciudad, destacando de ella su emplazamiento, al ser representada desde el adarve de la Puerta de la Mina, tomando la perspectiva desde el tajo frontero, y donde sí pueden apreciarse nítidamente los cuerpos altos de la gran torre de la iglesia mayor trazados por Siloé. El pintor idea al lado izquierdo, tras el mendigo, un caserío, arrimado igualmente al borde del abismo, que nada tuvo que ver con la realidad -Alhama, no es Ronda-, que desdibuja el naturalismo de la escena, acentúa en cierto modo, una pretendida atemporalidad y denuncia la ausencia del artista del entorno en el momento de la creación pictórica, por lo que, seguramente, la vista de la población fue tomada de alguna ilustración de la época o fotografía poco rigurosas, como fue habitual en el artista, la cual completaría con su recuerdos personales o imaginación.
            Es de destacar la descontextualización pretendida, al representar al santero fuera de su práctica habitual, alejado de su entorno cotidiano, cargando con el Niño-Dios y posando, retirado de la población, ante una bella panorámica de ésta, como captado en un momento fugaz por la cámara fotográfica del turista ordinario, que en esas fechas eclosionaba. Características todas que matiza el profesor Revilla Uceda como habitual en el pintor, que se sirve de la fotografía en sus composiciones: las casas extremas del conjunto urbano, el cauce de un río agreste, seco y desolado…Creemos, como ya se señalara en 1916, que sigue siendo necesario realizar una rigurosa investigación sobre la obra y el desarrollo de estos temas, según la crítica decimonónica, frente al fracaso que resultaron las diez exposiciones anteriores del artista en las que expuso un cuadro, titulado La tentación en la montaña, de carácter simbólico y hecho a espaldas del natural.
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